No doy a basto

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WAH Show Madrid

Mi recomendación de hoy: No te pierdas WAH Show.

Este año uno de mis regalos de Reyes ha sido ir con mi hermana a WAH Show en Madrid. Me encanta recibir regalos que son experiencias, y más si están relacionadas con la música, ¡gracias cuñao’! (es curioso como lo efímero, si nos emociona, se clava en nuestros recuerdos y lo material termina olvidándose…).

Nada más entrar, el ambiente nos atrapó al instante. La decoración, la música, todo el equipo que trabaja allí, su vestuario, sus maquillajes… Todo pura fantasía. Mi hermana dijo «Mi nuevo templo», y yo suscribí.

Se trata de un sitio figuradamente clandestino donde dispones de varios ambientes gastronómicos: asiático, español, mexicano e italiano, alrededor de lo que llaman «El Templo», zona donde un DJ muy resultón, con muy buen gusto musical y con una chaqueta que para mí la quisiera yo, ambientaba el lugar mezclando temazos y haciendo que todo el mundo bailara, incluidos los gogós, que se movían de forma muy disfrutona.

La entrada incluye poder estar allí 5 horas, reservando dos de ellas para un espectáculo musical que pone los pelos de punta y las lágrimas en los ojos. Cómo dice una hija mía, «lloré de música» (porque como todo el mundo sabe, se puede llorar de pena, de alegría o de música).

En este espectáculo, cantantes, bailarines, músicos y todo el equipo que no se ve en el escenario, se coordinan a la perfección para ofrecernos un paseo musical por esas canciones que han formado parte de la historia reciente de la música y seguramente de la banda sonora de muchas de nuestras vidas. De manera muy dinámica y milimétrica, van empastando canciones diferentes incluso mezclando estilos musicales. De la ópera al rock, del flamenco al góspel o de la música sinfónica a la música disco… allí todo encaja. No nos habíamos repuesto de la emoción de escuchar un tema cuando llegaba otro tema igual de bueno o mejor… ¡nuestras emociones «no daban a basto»!.

Su lema es «Save the music» (Salva a la música). Nos plantean cómo sería la vida en un mundo en el que la música estuviera prohibida. Como en toda performance, también están «los malos» llamados los Ómicron, perdón, los Omega, que prohíben la música porque la música libera mente. Por supuesto, no hago ningún spoiler si os cuento que, obviamente, son derrotados a base de buenas canciones.

No os cuento mucho más ya que esta experiencia es mejor vivirla. Os animo a todos a hacerlo.

Si todavía no has ido, anímate, que seguro que te encanta. Y si ya has ido, me encantará saber tu opinión sobre este espectáculo al que yo seguramente vuelva.

2 comentarios

  1. Moni, muy buen comentario y montaje de fotos…Vosotras parecéis parte del espectáculo…Me ha gustado lo de «llorar se música»….Me lo anoto!!!! Y si puedo iré…Besos

    1. Ay sí, no te lo pierdas Carolina! Si te gusta la música, sales de ahí como si hubieras recibido un regalo (que en mi caso fue así de verdad). Gracias!

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